jueves, 12 de noviembre de 2009

BIENVENIDO MISTER OLIART

De entrada, quiero felicitar cordialmente a don Alberto Oliart por su inminente nombramiento como presidente de la Corporación RTVE. Tuve ocasión de hablar con él hace tiempo y me pareció una muy buena persona, amable, educado y culto. Además, tiene un limpio historial político que le llevó a afrontar un periodo muy difícil de nuestra historia reciente, ya que fue el primer ministro de Defensa tras el golpe fallido del 23-F de 1981 y le tocó colaborar en la investigación judicial y depurar a los posibles colaboradores de los golpistas.
Estoy seguro de que cumplirá su compromiso de garantizar la neutralidad política de RTVE, pero sólo veo dos pegas a su nombramiento. La primera es su falta de experiencia en el mundo de la empresa informativa para dirigir una corporación tan problemática como es RTVE, que con su nuevo sistema de financiación, algunos dicen de no-financiación, puede atravesar momentos muy duros.
La segunda pega no es achacable a él, sino a los que le han designado para este puesto. Alberto Oliart tiene 81 años. Naturalmente, estoy seguro de que la experiencia vital que ha acumulado a lo largo de su vida le va a servir para desempeñar muy bien su cargo. Además, nadie puede ser discriminado por ninguna circunstancia personal (sexo, origen, religión, edad, etc.).
Sin embargo, me parece una cuestión de orden "estético" y las críticas deben ir contra quienes le han nombrado. Parece como mínimo antiestético que se nombre a un presidente de 81 años para una empresa como RTVE, donde hace todavía muy poco tiempo mandaron a casa prejubilados a más de 4.000 trabajadores porque habían cumplido los 52 años. Estos trabajadores se les consideró poco aptos para afrontar los cambios tecnológicos y organizativos que se avecinaban.